Al llegar a esa casa, uno de los hombres de Riccardo abre la puerta y mis chicas bajan de inmediato haciendo dos filas.
Yo bajo también y tomo a Gina de la mano para darle confianza. Riccardo les hace una seña para que comiencen a caminar. Yo camino con ellas. Aunque siento su mirada en mí.
Llegando al interior de la casa, veo a esos asquerosos hombres y mis chicas de inmediato se lanzan sobre ellos. Yo me quedo con Gina junto a la barra.
—Yo me haré cargo de ella, así que puedes irte a t