Observó cómo poco a poco van acomodándose las jóvenes en el segundo piso. Todas, al ver lo que está pasando, muchas se tapan los ojos mientras que otras sonríen felices.
Me espero a que los hombres de León terminen de acomodar todo lo que puede quemarse a los pies de Clara y Riccardo. Veo cómo le echan un poco de gasolina. Cuando terminan, me giro para hablar con más jóvenes.
—Hola, chicas, mi nombre es Evolet. Sé que muchas de ustedes no me conocen y algunas de ustedes sí. Verán, para las qu