—¿Qué fue eso, Eva? —preguntó su hermana con el rostro desencajado.
—Ren no es el padre de Oli… —murmuró con un hilo de voz.
El silencio que cayó sobre la habitación fue tan pesado que ambas sintieron que no podían respirar. La mujer respiró profundamente y negó con la cabeza, como si deseara borrar lo que acababa de escuchar. Vera, con la boca entreabierta, se llevó las manos al rostro.
—El escándalo que rodea a nuestra familia es enorme —susurró ella, con un tono de derrota—. ¿Cómo pudiste ha