Kevin se encontraba en la sala de estar, con la camisa desabrochada y una copa de whisky en la mano. Había bebido demasiado, tanto que el amargor del licor ya no lograba entumecerle el alma. La chimenea crepitaba frente a él, lanzando sombras danzantes en las paredes, y cada chispa parecía recordarle un instante de su pasado con Eva.
—Ella tuvo un hijo con Ren… —murmuró para sí, golpeando la copa contra la mesa—. Maldita sea, sigo siendo un idiota.
El cristal tintineó y parte del líquido se der