Kevin regresó al departamento al anochecer.
El eco de sus propios pasos fue lo primero que notó. Ese silencio… ese maldito silencio que antes le había parecido descanso, ahora le resultaba insoportable.
Miró a su alrededor. El lugar estaba impecable, demasiado ordenado, demasiado vacío.
Eva se había marchado.
Lo sabía. Lo sintió apenas cruzó la puerta.
Faltaba algo… no, faltaba ella.
Su ropa ya no estaba en la habitación, ni las pequeñas flores que siempre colocaba en el jarrón del come