El sol se filtraba entre las hojas de los árboles, pintando el suelo con destellos dorados. Oli caminaba de la mano de su tía Vera, dando pequeños pasos mientras observaba el mundo con la inocencia de quien aún no comprende del todo las sombras que lo rodean.
—Tía —dijo de pronto con voz suave—, vi al señor Luo con su esposa. Ella tendrá un bebé pronto.
Vera lo miró con ternura, aunque su corazón se encogió al notar la tristeza en los ojos del pequeño. Él bajó la mirada, arrastrando los pies.
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