Tocaron a la puerta y la plática se cortó en seco.
—Pase —ordenó Iván.
La secretaria asomó la cabeza por la puerta.
—Señor Herrera, la señorita Marta está afuera. Dice que le urge verlo, que es una emergencia.
Iván arrugó la cara con fastidio.
—Dile que no tengo tiempo, que se largue.
—Es que... —la secretaria dudó un segundo—, dice que es sobre el secuestro de la señorita Raina.
Iván y Diego se miraron de reojo, sospechando que algo no andaba bien.
—Déjala pasar —soltó Iván al final.
En cuanto