Tres años después, en la gala anual del Grupo Herrera. Raina estaba tras bambalinas repasando su discurso cuando la puerta se abrió de par en par.
—¡Mamá! —Los dos niños entraron como bala y se le colgaron de las piernas.
El pequeño Julián levantó una paleta con orgullo:
—¡Me la dio el tío!
Zoe lo acusó de inmediato con su vocecita:
—¡Papá dijo que no podíamos!
Román, apoyándose en un bastón, entró caminando despacio con una sonrisa y les sacudió el cabello a los niños.
—No pasa nada, solo un