"Incendio consume la mansión de los Quiles, todavía no se sabe si hay víctimas", decía el locutor en la radio.
Para cuando salieron los primeros rayos de sol, la noticia ya estaba en todos lados.
Marta observaba todo desde el otro lado de la cinta de seguridad.
Las mangueras bañaban las ruinas, y entre el vapor se formaban arcoíris que brillaban con fuerza frente al esqueleto negro de la mansión.
Vio cómo subían a Ricardo a la ambulancia. Tenía la cara toda llena de hollín, pero la mirada se l