Afuera del juzgado, los reporteros se amontonaban y los flashes no daban tregua.
Raina se quedó a lo lejos, viendo cómo los guardias llevaban a Manuel hacia la patrulla. Traía puesto el uniforme de la cárcel y ya no le quedaba nada de la arrogancia de antes.
—El acusado, Manuel, ha sido sentenciado a muerte por homicidio, difusión de información falsa y por causar pánico social...
Raina escuchaba la sentencia en silencio. Alguna vez pensó que ver a Manuel pagar por todo le daría una satisfacción