Raina soltó una risa amarga, llena de sarcasmo.
—Si yo quisiera colgarme del nombre de la "señora Herrera", para empezar ni siquiera te habría pedido el divorcio.
Esa frase le caló hondo a Iván. La sonrisa se le borró de la cara en un segundo.
—¿Tanto te choca que nos sigan relacionando?
—No es que me choque... —Raina se detuvo y se frotó las sienes, ya sin fuerzas—. Olvídalo, hablar contigo es como hablarle a la pared. Solo te pido una cosa: a partir de mañana, ya no te metas en mis asuntos d