La casa de Eleonor olía a lavanda y café recién hecho. La luz del mediodía se filtraba entre las cortinas de lino, proyectando sombras suaves sobre las cajas apiladas en el pasillo. Aria se detuvo frente a una de ellas, leyendo con la mirada perdida las palabras que Martina había escrito con marcador negro: Cocina - frágil. Un nudo invadió su pecho, eran demasiado los sentimientos que la invadían.
Durante la última semana ella estuvo al lado de su hermana, según ella para acompañarla, pero en r