—¡Ustedes han corrompido gravemente el ambiente de la universidad! La escuela ha decidido expulsarlos de manera definitiva. ¡Jamás serán readmitidos!
Quizá era una representación frente a los directivos, porque en años anteriores hacer trampa en los exámenes era casi una costumbre: mientras aprobaran los parciales, la tesis y la defensa, podían graduarse sin problemas.
Pero este año, al subir el nivel de dificultad de las pruebas, la vigilancia también se volvió mucho más estricta.
Los estudiant