Alejandro entendía perfectamente lo que su abuela quería decirle.
Antes, comprometerse con Sofía solo había sido una cuestión de conveniencia: ella tenía la posición adecuada.
Pero ahora, casarse con Sofía significaba quedarse con todo el patrimonio de los Valdés.
En su mente todavía resonaban las palabras que Sofía le había lanzado esa misma mañana.
El orgullo masculino lo atravesó como una llamarada.
—Abuela, no tiene caso que insista. Ya rompimos el compromiso y no voy a ir a suplicarle matri