La tenue luz del amanecer se filtraba a través de los ventanales de la habitación principal de la mansión Baranov, bañando con su claridad azulada las sábanas aún desordenadas de la gran cama. El fuego de la chimenea se había apagado hace horas, pero el calor persistente que aún flotaba en el ambiente no provenía de la leña quemada, sino de los recuerdos latentes de lo que había sucedido entre aquellas paredes.
Alexandra se sentó lentamente al borde de la cama. Sus cabellos caían como una casc