Una bala atravesó la madera en lugar de carne.
Solté lentamente el aire que había contenido en mis pulmones a través de mis mejillas hinchadas, calmando mi ritmo cardíaco... solo para que Lucas entrara por la puerta.
Me miró con una ceja alzada, pero no levantó las manos en señal de rendición... solo me clavó una mirada fija. Como si cualquier movimiento brusco pudiera empujarme al límite y hacerme disparar. No vi miedo en sus ojos, solo una expresión estoica que me espera.
Tan pronto como mi me