Natasha sentía que viajaba por un mundo distinto, un reino envuelto en oscuridad, donde miles de bestias y espíritus malignos se retorcían entre llamas y sombras, parecía un mundo peligroso y distinto. Cada paso que daba hacía que el suelo bajo sus pies se desvaneciera, purificándose poco a poco con una luz que parecía nacer de su interior. Era tan fuerte que en ese lugar se volvió luz y sobre todo el campo de tierra se habia llenado de flores de Gardenias.
—¿Dónde estoy…? —balbuceó con voz temb