Aleksi sonrió de medio lado, al ver a su amigo de la infancia, se acercó a s Vasilik y lo recibió con un fuerte abrazo, uno de esos que demostraban la lealtad y el respeto que se tenían desde hacía años. Natasha, aun consternada por lo que sucedió con Kattleya no apartaba la vista de ese extraño hombre que compartia un abrazo con su amo.
Vasilik, intrigado, desvió su mirada hacia Natasha. Sus ojos se clavaron rápidamente en los de ella, aunque después se apartaron con discreción. Natasha, sinti