Capítulo 28. Parte 2
Diego:
La noche transcurre lentamente mientras mi mente se llena de pensamientos que me atormentan: Ambra y sus constantes intentos de salvar nuestro matrimonio a través del sexo, sin comprender que ya es demasiado tarde, que desperté de su hechizo y no hay vuelta atrás. También pienso en cómo lo tomará Marcus cuando le diga que ya no viviremos al lado de su madre, y que estoy enamorado de otra mujer. Y, por último, me persiguen los celos al imaginar a Antonella en los brazos de Bruno. Solo con