El alta llegó a media mañana. Brooke había pasado parte de la noche en vela, revisando dos veces el tratamiento de Aleksei, asegurándose de que no hubiera complicaciones. No se habían vuelto a mencionar el beso ni las lágrimas compartidas la noche anterior. Pero las miradas entre ellos, los gestos, hablaban más que cualquier palabra.
Aleksei estaba sentado en la camilla cuando Brooke entró con el informe en la mano.
—Bueno —anunció, intentando mantener el tono neutral—. Todo está estable. Te do