Aleksei no era alguien que perdiera el control. Había pasado demasiados años forjando una coraza de disciplina y distancia. El caos, la emoción desbordada, la impulsividad... todo eso era peligroso. No solo para él, sino para quienes lo rodeaban. Pero había algo en Brooke que le desmontaba cada capa con una sola mirada.
Sus ojos eran lo primero que lo había descolocado. No porque uno fuera azul y el otro verde, sino por lo que expresaban: desconfianza y fuerza, mezcla de miedo y orgullo. Una co