La puerta de mi departamento se cierra con un suave clic detrás de nosotros, y por un instante el silencio nos envuelve. El lugar está oscuro, con la luz tenue de la calle colándose por las ventanas. Mi corazón aún late con fuerza; la noche ha sido un torbellino de emociones y éxito, pero ahora todo se reduce a este espacio, a esta conversación pendiente. Me muevo instintivamente hacia el interruptor y enciendo las luces. Una claridad cálida inunda la estancia, pero no disipa el nudo en mi pech