La pregunta resuena en el silencio, no solo en mis oídos, sino en cada célula de mi cuerpo.
Nicole… ¿Quieres ser mi esposa?
Mis labios tiemblan. No de frío, sino de una avalancha emocional que supera toda la contención. El torrente de sensaciones es tan abrumador que me congela por un segundo. Veo el miedo en los ojos de Alexander, el miedo de que, después de todo el amor, la lealtad y la vida que hemos compartido, yo pueda dudar. Es un miedo infundado, lo sabía, pero verlo en el hombre más pod