El murmullo de voces es lo primero que escucho cuando entramos al salón. Un zumbido constante, como un enjambre de curiosidad, que se detiene apenas un segundo cuando Alexander y yo cruzamos el umbral. No necesito verlos a todos para sentirlo. La manera en que las miradas se clavan en nosotros es tan evidente que se me encoge el estómago.
Charlotte está en el centro de todo, radiante en un vestido color champán, con esa postura altiva que parece ordenarle al mundo inclinarse ante ella. A su lad