Todo estaba preparado para el viaje a Las Vegas. Mel y Richard, que no se habían separado desde que decidieron darse la oportunidad, llegaron a la mansión King para unirse a la aventura. El ambiente era alegre; en el gran vestíbulo se sentía esa mezcla de nervios y entusiasmo que antecede a un viaje importante.
—Pero miren nada más a quién tenemos aquí, los futuros esposos presentes —exclamó Richard con una sonrisa amplia, abriendo los brazos para saludarnos—. nosotros empezamos a hacer bromas