Alexander sintió cómo el frío de la pantalla de su teléfono se extendía hasta su pecho, congelando la alegría que hasta hacía un momento lo había embargado. Acababa de recibir un mensaje, un simple texto de una remitente cuyo número había jurado borrar de su vida para siempre. Victoria.
¿Cómo se atrevía esa mujer a buscarlo, a reaparecer después de tanto tiempo? Los había abandonado a él y a su hijo como si hubieran sido un par de objetos sin valor, cambiándolo por una vida de amantes y prome