Ray
Esa noche el mundo se detuvo para mí en una frase: “Me gustaría tenerte ahí.”
¿Ahí dónde? ¿Solo en el teatro… o con él?
La cabeza me daba vueltas y yo giraba con ella en la cama, incapaz de conciliar el sueño. No lograba sacar de mi mente sus ojos, su sonrisa… su olor. Parecía una chiquilla enamorada por primera vez. Creí que ese sentimiento se había borrado, que durante todos estos años en los que lo observé de lejos solo sentía nostalgia, un amor platónico —como le dicen ahora—,