**ANDREA**
Mi mirada se fijó en la suya, sentía el latido de mi corazón en la garganta, un eco sordo que me recordaba que, por primera vez en mucho tiempo, estaba a punto de hacer algo diferente.
Respiré hondo, luego, con una sonrisa sutil, pronuncié las palabras que sellaban mi decisión.
—Está bien, Leo… iré contigo a la gala.
Leonardo se quedó en silencio por un instante, pero la sonrisa que se formó en su rostro fue suficiente para hacerme sentir que había tomado la decisión correcta. No dij