Mattia observaba el paisaje a través del vidrio cerrado, ya que el padre Narciso consideraba imprudente bajarlo mientras esperaban a Adhara, quien había ido por algunos medicamentos que Gino le había recetado.
- Es hermosa, ¿Cierto?.- El mayor rompió por fin el frío silencio que reinaba en aquel espacio.
Mattia desvió la mirada y alzó una ceja.- ¿Acaso no es sacerdote?.- Preguntó con un toque sarcástico en su tono.
- Sí lo soy, pero eso no me prohíbe apreciar la belleza, de la manera correcta,