Mattia miraba por la pequeña ventana del cuarto del pequeño apartamento, que daba directamente a la calle y de la cuál podía observar todo el panorama sin ser visto.
Adhara se había ido temprano a trabajar, por lo poco que entendió, la señora a la que habitualmente le ayudaba con los quehaceres había sufrido una caída y ella no dudó en salir corriendo a su auxilio.
- Nos vemos más tarde. En la isla te queda el desayuno. Cuídate.- Fueron sus palabras antes de besar su frente y salir corriendo de