Al llegar a la habitación del hotel, el ambiente estaba tranquilo, casi silencioso, lo que invitaba al descanso. La luz tenue de las lámparas, junto con las cortinas que bloqueaban la luz exterior, creaba una atmósfera cómoda y acogedora. Amatista observó el espejo del baño con una ligera sonrisa en el rostro.
Amatista se miraba en el espejo, deslizando los dedos por el satinado de su vestido rosa. Su escote profundo en la espalda revelaba la suavidad de su piel, mientras su reflejo le devolví