La mañana amaneció con una brisa cálida que acariciaba las copas de los árboles en los alrededores de la mansión Bourth. Los días transcurrían plácidos para Enzo y Amatista en compañía de Alicia y Alessandra, cuya energía juvenil llenaba los espacios con conversaciones alegres y planes espontáneos. La convivencia era tranquila, marcada por momentos de risas y el creciente vínculo entre las cuatro personas que compartían el techo de aquella majestuosa residencia.
Esa mañana, Enzo y Amatista part