Enzo abandonó la fiesta cuando la música aún resonaba en los salones. Se dirigió hacia la puerta principal mientras varios socios intentaban detenerlo para intercambiar unas últimas palabras. Sin embargo, su expresión distante los disuadió. Afuera, la noche estaba cargada con el frío propio de la temporada, y la brisa que cruzaba la entrada de la mansión parecía arrastrar consigo un eco de silencio incómodo. Roque lo esperaba junto al automóvil, atento y discreto como siempre.
–He bebido –anunc