Calia posó las manos en el pequeño vientre de Isolde. Le sorprendía lo rápido que su amiga se había acoplado a su nueva vida, aunque ya casi había pasado un año desde que se retiraron del convento y llegaron al reino de Aleckey Strong.
Apenas era febrero, un mes soleado, lleno de fiestas y con la inminente celebración del evento de vínculos, una reunión donde los jóvenes de las nueve manadas acudían al territorio del alfa rey para encontrar a sus almas destinadas.
—La sanadora dijo que el cacho