Pasaron dos días desde aquella tensa cena en la que Aria había visto a Dimitri besando a otra mujer. Desde entonces, no volvió a verlo, ni siquiera en los pasillos de la mansión. Cada vez que pensaba en él, su pecho se llenaba de una mezcla de enojo y algo más que no quería admitir. Sin embargo, la inquietud comenzó a carcomerla. Dimitri no era alguien que se mantuviera alejado por tanto tiempo, y algo dentro de ella la impulsó a buscarlo.
Finalmente, aquella tarde, decidió enfrentar sus dudas