Briella abrió los ojos lentamente, sintiendo cómo su cuerpo despertaba con lentitud y pesadez. Había una presión punzante en su cuello, justo donde Zadkiel la había mordido, y una leve incomodidad en las caderas, como si todo su cuerpo aún estuviera recordando lo ocurrido la noche anterior.
Un sonrojo se esparció por su rostro al notar el ambiente tibio en la cama, el aroma varonil que permanecía en las sábanas, y la evidencia del lazo que ahora la unía para siempre al príncipe. Se llevó una ma