La cálida cama de Aleckey fue lo primero que sintió Calia al momento de abrir sus ojos. Un mareo atravesó su cabeza volviendo a cerrar sus ojos azules, su cuerpo todavía se encontraba resentido por la valeriana. Su mente tardó en ubicarse, pero cuando logró enfocar su vista, lo primero que vio fue la figura del alfa.
Aleckey se encontraba justo al lado de la chimenea de su habitación, con su espalda ancha y musculosa iluminada por la luz anaranjada del fuego. Su largo cabello rojo estaba trenza