Capítulo 47. En esta familia todos ocultan algo
El almuerzo siguió su curso, o al menos eso intentamos.
Valentina apenas probó la pasta antes de lanzarse a hablar, como si el silencio le provocara urticaria.
—Bueno, cuenten. ¿Qué me perdí? —preguntó, dejando el tenedor a un lado.
—Nada —respondió Ginevra, sin levantar la vista del plato—. Apenas empezábamos.
—¿Apenas? —repitió Valentina, arqueando una ceja—. Entonces llegué justo a tiempo para escuchar lo importante.
La Nonna resopló.
—Lo importante es que comas antes de que se enfríe.
—Siem