Capítulo 21. La segunda oportunidad
Me aparté un poco, dejando espacio entre nosotros, pero sin perderla de vista. Sentía la necesidad de explicarme, de decir algo que hiciera justicia a lo que estaba pasando, aunque sabía que ninguna palabra sería suficiente.
—Ginevra… te deseo demasiado… —dije con voz temblorosa, casi un suspiro—. Todo esto… todo lo que pasó… fue más de lo que alguna vez imaginé. Lo siento, de verdad… por lo rápido que… —mi vergüenza me obligó a interrumpirme, tragando saliva—. Por favor… dame otra oportunidad.