ETHAN
Todavía Clara me estaba mirando con el ceño fruncido cuando dijo:
—No sé si voy a poder. Nunca he mirado a nadie a los ojos al correrme.
—Claro que vas a poder, cariño —le aseguré. Moví las caderas para tocar un punto en sus profundidades que la llevó a arañarme la espalda y retorcerse. —Tal vez no lo hayas hecho con alguien más, pero conmigo lo hacías todo el tiempo ¿recuerdas? —Más le valía estallar pronto porque empezaban a tensárseme las pelotas y ya notaba cómo se me acumulaba la