La sala del tribunal se ha transformado desde el juicio anterior. Ahora, las bancas están llenas de periodistas, familiares y asistentes oficiales.
El aire parece más cargado, más grave. Las autoridades han añadido nuevos cargos contra Samuel: malversación de fondos, extorsión, desacato a la autoridad... y ahora, lo más devastador: homicidio en grado de tentativa premeditado.
Clara se encuentra de nuevo en el estrado, pero esta vez no como observadora ni víctima: como testigo clave.
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