La noche cae sobre la ciudad como un manto pesado. Clara y Ethan llegan a casa exhaustos, aún con la adrenalina del juicio latiéndoles en las venas. Han pasado tantas horas enfrentando preguntas, pruebas, recuerdos, rostros.
Las luces del living apenas iluminan los muebles. Todo parece estático, como si el mundo contuviera la respiración.
Clara se deja caer en el sofá, todavía con la ropa del juicio. No tiene fuerzas para cambiarse. Ethan se sienta a su lado en silencio. No la toca. No le habl