La sala del tribunal está llena. El aire está cargado de tensión, como si cada respiración contuviera el peso de los años de secretos, traiciones y heridas abiertas.
Clara está sentada en el banco de los testigos, el corazón golpeándole con violencia contra el pecho. Sus manos tiemblan ligeramente sobre el regazo. Ethan le roza los dedos, un gesto breve pero firme, como un ancla. No está sola.
El juez entra y todos se ponen de pie. El estruendo del mazo anuncia el inicio del juicio. Es oficial