La tarde cae lenta, vestida de tonos anaranjados y tibios que se filtran por las ventanas del salón.
Clara está sentada en la alfombra, con Ava sobre su regazo, ayudándola a ensamblar un castillo de bloques. Ethan, apoyado contra el marco de la puerta, los observa con una sonrisa suave en los labios y una chispa de orgullo brillándole en los ojos.
Es un momento tan cotidiano como perfecto, pero el corazón de Clara late con un ritmo incierto.
No deja de mirar a Samuel, que se encuentra en la c