Al día siguiente la puerta de la oficina de Ethan se abre de golpe, con tal violencia que retumba contra la pared.
Samuel entra como una tormenta desatada, la mirada inyectada en furia, el sobre de la notificación judicial temblando en su puño cerrado. Lo agita en el aire como si fuera una espada, su respiración agitada, los labios apretados por la rabia.
—¡Qué clase de basura es esta, Ethan! —escupe, lanzando el sobre sobre el escritorio con desdén.
Ethan se incorpora lentamente de su asiento