Visita sorpresa.
Sienna se acomodó en el asiento como si ya estuviera instalándose en el futuro, con una sonrisa soñadora que a Emma le resultaba sospechosa.
—Cada vez los veo más pegados —suspiró, como si estuviera viendo su comedia romántica favorita—. Qué bonito. Ya los imagino casados… y yo llena de sobrinos por todas partes. Es un sueño.
Emma soltó un bufido automático. Sienna se giró ofendida, como si le acabaran de romper el corazón con un mar