Visita sorpresa.
Sienna se acomodó en el asiento como si ya estuviera instalándose en el futuro, con una sonrisa soñadora que a Emma le resultaba sospechosa.
—Cada vez los veo más pegados —suspiró, como si estuviera viendo su comedia romántica favorita—. Qué bonito. Ya los imagino casados… y yo llena de sobrinos por todas partes. Es un sueño.
Emma soltó un bufido automático. Sienna se giró ofendida, como si le acabaran de romper el corazón con un martillazo.
—Ya le dije que no —soltó Emma, sin adornos, sin paciencia—. No voy a estar con Caleb. Ni con él ni con nadie, por ahora. Espero que lo entiendan.
Sienna abrió la boca para responder con una broma, como siempre lo hacía para esquivar lo serio. Pero no lo hizo.
Ese silencio fue tan raro en ella que Emma se giró despacio, sorprendida. Sienna estaba mirando al frente, con el ceño ligeramente fruncido, como si