Renuncio a ti.
Emma salió con esa calma que solo se aprende cuando ya te rompieron y, aun así, te tocó seguir caminando como si nada.
Damián la vio cruzar el umbral del restaurante y por un segundo se le olvidó respirar, no porque fuera una aparición milagrosa, sino porque era un recordatorio brutal de todo lo que había perdido y de lo fácil que el mundo seguía girando sin él.
Sus ojos verdes estaban sombríos y aun así, o tal vez por eso mismo, se veía m