Cuatro años después.
CUATRO AÑOS DESPUÉS
El vaso de whisky estaba casi vacío y, aun así, Damián lo sostuvo un segundo más de lo necesario, como si el vidrio tuviera la capacidad de contenerle la cabeza.
Antes, el estrés le venía por un diamante mal tallado, por una piedra rara retenida en aduanas o por un cliente caprichoso que quería el mundo colgándole del cuello; ahora la presión tenía forma de tela, de costura