Cuatro años después.
CUATRO AÑOS DESPUÉS
El vaso de whisky estaba casi vacío y, aun así, Damián lo sostuvo un segundo más de lo necesario, como si el vidrio tuviera la capacidad de contenerle la cabeza.
Antes, el estrés le venía por un diamante mal tallado, por una piedra rara retenida en aduanas o por un cliente caprichoso que quería el mundo colgándole del cuello; ahora la presión tenía forma de tela, de costuras, de pruebas de vestuario y de una pasarela que no perdona errores.
—¿En qué estaba pensando al lanzar una línea de alta costura? Todo por la competencia Hartley. Grandisimo idiota.
Era la apuesta más ambiciosa que había lanzado la empresa… y la Semana de la Moda de Nueva York era el escenario donde se iba a probar si Blackwood estaba un paso delante o si se había metido en un terreno que podía tragárselo vivo.
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