Después de aquella noche escandalosa en la que la dignidad de Hazel quedó hecha trizas frente a las miradas del mundo entero, la familia entera pareció congelarse. Lo cierto es que Jared jamás presentó una demanda de divorcio, ni se mencionó oficialmente que su matrimonio con Hazel hubiese terminado. Pero ella tampoco regresó. No volvió a pisar la mansión, ni a ver a su esposo ni a su hija.
Sabía que no tenía cara para hacerlo. ¿Con qué justificación podía mirar a Jared a los ojos? ¿Cómo podía p