C123: No puedo desearle suerte.
Las palabras de Romero calaron profundo en Rowan, que se quedó mirándolo un momento en silencio. Sentía que cada frase que escuchaba era un recordatorio de lo que él mismo había fallado en hacer.
—Lo entiendo, señor Ochoa. Y eso se nota a leguas —agregó Rowan—. Se nota que la aprecia de verdad. Sin embargo… yo no pienso darme por vencido. No voy a detenerme ahora. La voy a buscar donde sea que esté, moveré cielo y tierra si es necesario. Atravesaré mares si eso me lleva hasta ella. Pero la voy